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El pulsómetro, un aliado para controlar tu corazón

1. Midiendo la intensidad del ejercicio

Tus músculos se mueven, y cuanto más rápido y más fuerte lo hagan, tanto más combustible van a necesitar.

El oxígeno y los nutrientes que precisan, su combustible, llegan por la sangre, por lo que es proporcional la cantidad de sangre que reciben (y por tanto los latidos que da nuestro corazón para moverla) con el esfuerzo realizado.

Queda claro que midiendo las pulsaciones vamos a tener una referencia clara de la intensidad de tu ejercicio.

Si no quieres pasarte ni quedarte corto es hora de que dejes de guiarte por sensaciones y empieces a controlar esa intensidad.

Te mueves para disfrutar y estar a punto, ¿no?, pues con un pulsómetro vas a disfrutar más y estar más a punto con menos esfuerzo. ¡Ponte las pilas!


2. ¿Qué mide el pulsómetro?

Nuestro cerebro provoca alteraciones en la estructura química de las células haciendo variar en lapsos mínimos de tiempo la concentración entre dos sales minerales: sodio y potasio.

Cuando esos electrolitos varían se produce una especie de descarga eléctrica que provoca la contracción del músculo cardiaco.

Si colocamos un sensor eléctrico en la región pectoral éste detectará esas descargas, que son las que originan los latidos, y enviará la información a una pantalla.


3. ¿Cómo funciona?

El sensor pectoral está equipado con un sistema amplificador, una batería y un emisor de ondas electromagnéticas.

Cuando se produce un latido del corazón, esta señal puede salir proyectada hasta una distancia aproximada de un metro.

En ese radio de acción situamos nuestro pulsómetro (en realidad, monitor de ritmo cardiaco) que tiene capacidad para captar estas ondas y transformarlas en información digital.


4. ¿Cómo me lo pongo?

- Limpia la correa transmisora  regularmente con una solución de agua y jabón después de cada uso. Aclara con agua limpia y luego sécala totalmente, así eliminas los restos de sales del sudor.

- No dobles ni estires de forma exagerada la correa transmisora. Podrías dañar los electrodos.

- Registra tus progresos, apunta las pulsaciones que llevas en un determinado recorrido a una velocidad precisa y repite ese mismo recorrido a la misma velocidad cada cierto tiempo, así verás cómo evolucionas.

- Nunca guardes la correa estando húmeda. La humedad de los electrodos puede activar la correa, haciéndola emitir innecesariamente, lo que reduciría la duración de la batería.

- No dejes el pulsómetro a la luz del sol directa durante un largo periodo de tiempo (como cuando se queda dentro de un coche)

- Si llevas marcapasos, antes de empezar a usar un pulsómetro consulta con tu médico para garantizar la seguridad y fiabilidad del uso simultáneo del marcapasos y del monitor de ritmo cardiaco.

22 de Julio de 2019

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